Cuatro hermanas entre el amor y el odio
Tres de las hermanas Rojas huyen del desamor y la desgracia en una Barcelona que esconde crímenes aberrantes: una mujer captura niñas y niños, los obliga a mendigar y trafica el plasma de su sangre.
A principios de 1913 se lanzan a un mar lleno de amenazas con la promesa de un reencuentro con su padre, quien amasó una fortuna con una mina en Salta, Argentina. Pero al llegar nada es como lo habían soñado, Manuela, Sonsoles y Balbina deberán afrontar una dura realidad: su padre sufrió un atentado.
Desamparadas, recibirán la solidaridad de desconocidos, aunque también la persecución de oscuros personajes que llevan el odio inyectado en la sangre.
¿Qué relación guardan los abusos que esos adultos recibieron de niños con los acosos a las hermanas Rojas?
***
¿Podrán encontrar el amor en un mundo donde la violencia hacia las mujeres es moneda corriente?
Con esta nueva novela, Camucha Escobar inaugura una saga que tendrá como protagonistas a estas cuatro hermanas, quienes deberán aprender a ser felices y luchar por el amor.


«La loba».
La loba
Nota de la autora
Los personajes y hechos de esta novela son ficticios. Cualquier parecido con personas, vivas o muertas, o con sucesos reales son mera coincidencia.
Evocar el nombre de Enriqueta Martí es resucitar la historia de una mujer que fue considerada una asesina en serie que secuestraba, mataba y descuartizaba a niños para utilizar sus vísceras en ungüentos milagrosos que vendía a las familias ricas de Barcelona.
Sin embargo, hay quienes tratan de redimir a esta mujer denigrada más allá de su tumba. Una pobre desgraciada que se ha ganado una fama inmerecida, la de ser una especie de Jack el Destripador de la Ciudad Condal.
Como escritora, me valí de la teoría de la “Enriqueta asesina” para mi historia. Invito a los lectores a que lean las distintas opiniones sobre la vida de esta mujer.
Muchísimas gracias
Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.
Yo soy como la loba.
Ando sola y me río.
Del rebaño.
La que pueda
seguirme que se
venga conmigo.
Pero yo estoy de pie,
de frente al enemigo,
La vida, y no temo su
arrebato fatal.
Porque tengo en la
mano siempre pronto
un puñal.
Fragmentos de “La loba”,
de Alfonsina Storni.
Capítulo 1
Después del peor frío viene una primavera
Barcelona, España
Septiembre de 1912
Recuerdo aquella mañana de otoño con precisión de cirujano: el aroma del café recién hecho que provenía de la cocina se mezclaba sin piedad con el de las hojas de eucalipto que hervían en una cacerola junto a otras hierbas desconocidas. Desde hacía unos días la casa exudaba un trágico olor a hospital: mi madre estaba agonizando.
En la amplia cama con dosel y colcha con motivos de flores, su figura en los huesos se perdía bajo la pila de mantas: el rostro, pálido; el contorno de los ojos enrojecidos y la mirada, sin brillo. Encarna, nuestra nana, con las mangas recogidas y los ojos secos le aplicaba paños fríos sobre la frente. A pesar de sus esfuerzos, la fiebre no remitía.
Sonsoles, Amaia, Balbina y yo, Manuela, escuchábamos el parte del médico, que había sido lapidario. El galeno nos dirigió una mirada con un dejo de compasión y nos advirtió:
—Dada la situación por la que atravesáis, os voy a ser sincero: a vuestra madre le queda poco tiempo.
Creo que todas empalidecimos a la vez.
—Pero ¿cómo es posible, doctor? Hasta hace unos días madre gozaba de muy buena salud. Lo que usted afirma nos deja sin palabras.
El médico me sonrió con lástima:
—Sus síntomas no son concluyentes: fiebres oscilantes, dolores basales, atonía en general. No me atrevo a daros un diagnóstico. Es un cuadro poco común, creo que es la primera vez en mi carrera que me enfrento a una enfermedad como esta, pero… —Hizo una pausa para mirarnos con seriedad y con tono grave.